América Latina sufre la mitad de los secuestros de todo el mundo

“Me ofrecieron un buen trabajo en Ciudad de México, lo rechacé por miedo al secuestro; tengo dos hijos y me daba pavor que les pasara algo”, confiesa P.L.N., de 45 años, un ingeniero que trabaja en una compañía española. Casi la mitad de los secuestros en el mundo en el último año, con rescates que superan los mil millones de euros, se localizan en América Latina; según las estadísticas disponibles y datos de la empresa británica Grupo Control de Riesgos, el año pasado se registraron en el continente americano unos 7.500 secuestros.

Es difícil cuantificar el número de secuestros en América Latina y el dinero que se paga por liberarlos. La mayoría no se denuncian por temor a los delincuentes y por desconfianza en la policía.

Según la ONG holandesa Pax Christi, México ocupa el primer lugar mundial en secuestros, con entre tres y cuatro casos denunciados al día (sólo se informa a la policía de uno de cada cinco secuestros), cifra corroborada por el diario mexicano El Universal. La criminalidad ligada al narcotráfico incide en este aumento. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, el secuestro en este país aumentó un 35% entre el 2006 y el 2007, de 325 a 438, y las cifras se duplicaron en el 2009.Estos datos sólo incluyen los secuestros de alto impacto que afectan a ricos y famosos, no los que se cometen contra gente de clase media y baja. Las autoridades federales, de estados y municipios son las principales responsables del auge del secuestro en México, con su secuela de crueldad y terror. Esta suma de ineptitudes y mezquindades configura un Estado impotente frente a la delincuencia organizada y ante la desorganizada también.

“Cuando secuestraron a mi hermano me fui a vivir a España en busca de seguridad”, nos cuenta el economista mexicano P.T., de 30 años, hijo de prósperos comerciantes. “Fui citado al lugar donde teníamos que dejar el dinero –recuerda–. Sin haber denunciado el secuestro, llegó un coche policial y un agente recogió la plata”.

La mayoría de los secuestros en América Latina no se denuncian, pero sí se pagan. Los millonarios rescates sufragan ilegalidades de todo tipo: ataques de los grupos insurgentes colombianos ELN y FARC, una telaraña de negocios tapadera o cuentas bancarias de cientos de bandas criminales y mafias policiales en México, Brasil, Colombia, Argentina, Venezuela y Ecuador.

El analista Diego Dattoli señala que alimentan el delito la inestabilidad política y económica de muchos países de Latinoamérica, la fragilidad del Estado de derecho y la corrupción de policías, jueces y fiscales: el secuestro frena la inversión al asustar a los ejecutivos y encarecer las operaciones con planes de seguridad.

Venezuela es el segundo país americano con más secuestros. Hace ya tiempo que sobrepasó a Colombia. Caracas es una trampa cuando oscurece. Según cifras del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, el secuestro se ha incrementado un 41,53% en el 2009: entre septiembre del 2008 y septiembre del 2009 fueron denunciados 518 secuestros, mientras que en ese periodo del año anterior hubo 366 casos.

Decenas de españoles son secuestrados en Venezuela. Agricultores, ganaderos y comerciantes denuncian una campaña de acoso para expulsarlos del país. Manuel fue secuestrado dos veces, Gerardo pasó 22 días en la selva, Rodrigo tuvo que pagar el rescate de su hermano. Los tres son canarios y han sido víctimas de la violencia que se extiende por Venezuela, casi siempre en la misma dirección. Emigrante, blanco, anciano y, de preferencia, español.

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